Sombra de un monstruo hecha con las manos

Para muchas personas, existen tareas cotidianas que pueden resultarles casi imposibles. Salir a la calle, meterse en una piscina, conducir, vacunarse o incluso hablar con desconocidos son algunos ejemplos de conductas que cierta gente ve a un mundo de distancia. Una persona con una fobia no es alguien con creencias irracionales, incapaz de funcionar con normalidad o que no sabe identificar las situaciones de peligro. Se trata simplemente de alguien que ha realizado un aprendizaje incorrecto. Un círculo vicioso, si quisiéramos llamarlo así.

Una fobia es un miedo intenso, que afecta a la vida cotidiana y con un motivo inverosímil hacia un objeto, un animal, un lugar, una conducta o una situación determinada. Es muy común que dichas fobias se racionalicen y se creen motivos que las justifiquen.

Para trabajar de forma adecuada y alcanzar la solución de una fobia es necesario contar con un profesional cualificado que sepa aplicar la mejor técnica para cada paciente y tipo de fobia. Tratar de curar una fobia en solitario o con un ayudante no cualificado suele desembocar en un empeoramiento del estado, más efecto en la vida cotidiana y mayor dificultad para eliminarla.