Psicólogo infantil: Cuando el niño no puede hablar

psicólogo infantil - mutismo El mutismo selectivo infantil es un fenómeno asociado a los trastornos de ansiedad en la infancia, que se caracteriza porque el menor de corta edad restringe su capacidad comunicativa en determinadas áreas o entornos sociales de su vida. El menor, en aquellas circunstancias en las que se siente más cómodo y/o seguro, manifiesta una habilidad comunicativa e interactiva normal. En cualquier caso, la ayuda de un psicólogo infantil siempre te será útil y servirá para poder valorar el caso concreto.

Los menores que padecen mutismo selectivo infantil suelen evitar las actividades grupales en el colegio y otros ejercicios que impliquen comunicación e interacción con los demás. No obstante, es posible encontrar niños que participan del juego evitando el uso de palabras o comunicándose alternativamente a través de gestos o dibujos.

Como se puede imaginar, los niños son perfectamente capaces de hablar y entender el idioma en el que ha crecido, pero el impedimento a la hora de compartirlo con las diferentes áreas de socialización tiene que ver con una sensación de inseguridad.

Pese a las similitudes que se pueden observar en estos dos aspectos (comunicación e interacción social) con los trastornos de espectro autista, podemos diferenciarlos porque en estos últimos, ambos están muy debilitados o ausentes en cualquier ambiente del niño, mientras que los menores con mutismo selectivo son capaces de relacionarse con total normalidad (¡y de hablar en exceso!) en su entorno de seguridad.

psicólogo infantil valencia - mutismo infantil Cómo abordarlo?

Para abordar el mutismo selectivo infantil debemos tener en cuenta que, en el inicio, nosotros como terapeutas no formamos parte del entorno de seguridad del menor, por lo que lo primero que debemos tratar es amoldarnos a las necesidades comunicativas e interactivas del menor hacia nosotros.

Por ejemplo, sería útil trabajar con la escritura de historias o cuentos breves, o bien mediante dibujos. Puesto que es probable que en las áreas en las que se inhibe la comunicación manifiesten este tipo de formas alternativas de contacto, tenemos una vía de acceso para trabajar con ellos desde su parte más interna.

Como ocurre con los demás pacientes, los intereses del menor son importantes para nosotros, por lo que obviarlos sería un error en el trabajo terapéutico.

Sin embargo, la parte más importante a tener en cuenta es la aceptación del silencio. Estos menores están acostumbrados a percibir la “desesperación” en los que intentan interactuar con ellos sin éxito. Tenemos que comprender que trabajamos con niños que, a priori, no utilizarán la palabra con nosotros, por lo que debemos valorar positivamente las formas de comunicación alternativas que se presentan para la interacción. Cuando aparezca la palabra, ésta será bienvenida como una nueva forma de comunicación terapéutica.

Para finalizar este post sobre mutismo selectivo infantil nos gustaría recordar que los avances terapéuticos van mucho más allá del trabajo que se hace con el/la psicólogo/a. La participación de los padres y el colegio en este caso, son fundamentales para que los menores puedan reconducir su comunicación e interacción introduciendo el lenguaje verbal.

Para ello recomendamos que se respete al menor en todos los entornos en los que participa, sin juicios ni críticas por su forma de relacionarse. Asimismo, para crear un entorno de seguridad, el niño debe sentirse valorado y por ese motivo es importante reforzar las actividades que realice de forma correcta.

En la escuela, se puede invitar al menor a participar en actividades grupales y, de la misma manera, respetar su negación y ser capaces de ofrecerles alternativas que le permitan recurrir al uso del lenguaje verbal por voluntad.

Nuestro objetivo principal es averiguar qué hay detrás de ese temor, inseguridad, etc., que dificulta la interacción del menor para poder facilitarle las pautas más adecuadas a sus necesidades y demandas, de forma que progresivamente pueda adaptarse e incorporar el uso del lenguaje verbal y buscar una interacción social en la que la palabra sea una clave de contacto y no de aislamiento.

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