La ansiedad por separación vista por tu psicólogo

Cualquier psicólogo al que consultes podrá confirmarte que la ansiedad por separación es un fenómeno que se da con frecuencia en bebés e infantes, sobre todo en los dos primeros años de vida. Pero en el post de esta semana hemos querido tratar de un modo más amplio, un tema que preocupa a muchos padres primerizos.

psicólogo - ansiedadLa ausencia de uno o ambos progenitores por un periodo de tiempo determinado (salir a trabajar, hacer la compra, etc.) supone una terrible angustia para el menor, que no comprende por qué su/s figura/s de referencia desaparece/n y tampoco alcanza a comprender que esa ausencia tiene un principio y un final (el progenitor regresará cuando haya terminado su jornada laboral, la compra, etc.)

El tipo de vínculo con los progenitores influye en gran medida en la modalidad e intensidad en que se puede presentar este trastorno, como demostró Mary Ainsworth en su experimento sobre el apego infantil.

Este consistía en dejar en una habitación con diversos juguetes a una madre con su hijo. Poco después, entraba en la habitación una persona desconocida para ambos y, por último, la madre abandonaba la habitación dejando al niño con la persona extraña.

El resultado de la investigación fue el descubrimiento de tres tipos o patrones de apego en función de la reacción que los niños mostraban cuando su madre abandonaba el cuarto en el que se encontraban, y también a la reacción que tenían cuando la madre regresaba:

  • Apego seguro: El niño se percata de que su madre se marcha y esto le descoloca inicialmente, pero a posteriori continúa el juego e incluso interactúa con la persona desconocida con normalidad. Al regreso de la madre, muestra alegría y satisfacción. De alguna forma, podríamos decir que el niño confiaba en que su madre se había marchado, pero regresaría a por él.
  • Apego inseguro: Dentro de esta categoría incluimos dos tipos, el evitativo y el ansioso-ambivalente.

El niño con apego evitativo se percata de que su madre ha abandonado la habitación, pero no muestra ningún tipo de alteración positiva ni negativa. Tampoco parece alterarse por su regreso, y se muestra bastante reacio al contacto materno.

psicólogo - ansiedad por separaciónPor otro lado, el niño con apego ansioso-ambivalente se altera cuando la madre abandona la habitación, le cuesta interactuar con la persona desconocida y sigue alterado al regreso de la madre, mostrando incluso una reacción negativa ante los acercamientos de la misma.

Los menores con este último subtipo de apego suelen ser los que con mayor frecuencia muestran ansiedad por separación.

Esta ansiedad se debe a la incertidumbre difícil de tolerar que para ellos supone no saber si sus padres regresarán cuando se han marchado. Ese “abandono imaginario” supone un terrible malestar que se traduce en arrebatos de llanto, gritos, destrucción de objetos arrojándolos o mordiéndolos, etc.

La ansiedad por separación ocurre de forma típica en la gran mayoría de bebés e infantes en el periodo comprendido entre los 0 y los 2 años de vida, cuando su desarrollo cognitivo no les permite entender la partida de sus vínculos de confianza, ni tampoco confiar en personas que no forman parte de su cotidianeidad.

Pese a la dificultad que puede suponer para los padres lidiar con este fenómeno, debemos comprender que el infante no puede comunicarse de la misma forma que lo hacemos los adultos, lo que implica que sus llantos, gritos y demás demostraciones de frustración son su forma de comunicar lo que sienten y necesitan.

Sólo en algunos casos la ansiedad por separación deriva en un trastorno de ansiedad como tal, si todavía aparece una excesiva ansiedad cuando desaparecen los progenitores o cuando se produce el contacto con extraños (personas ajenas al hogar) una vez pasado el periodo crítico de los dos años de edad. En estos casos, sería recomendable que acudieras a un psicólogo especializado en el tema para que llevara a cabo una evaluación psicológica para profundizar en las posibles causas de aparición del trastorno.

El niño ansioso necesita sentirse seguro. Debemos localizar la forma de permitir que exprese su necesidad (puede hacerlo a través de dibujos, cuentos y también mediante lágrimas) en la medida en que nosotros podamos llegar a entenderla, y también debemos buscar la vía de conectar con cómo ser el papel sobre el que pintar, la voz que les lea el cuento o el hombro sobre el que llorar hasta quedarse dormidos.

Cada niño tiene un mundo interior propio y único que podemos explorar para enriquecer y enriquecernos. Dejemos que nos hagan saber qué les pasa y cómo podemos hacer para aliviar su malestar.

Esencialmente, debemos estar. Y estar significa que nuestra presencia debe ser completa, a nivel físico y mental. Si pueden sentir que estamos, aunque no estemos, separarnos de nuestros hijos se convertirá en una aventura en lugar de en una odisea.