Lápiz sobre un formulario de respuesta de examen

En estos instantes miles de estudiantes en España se encuentran en la recta final del curso, caracterizada por las pruebas finales del año escolar. Estos exámenes generan nervios, tensión, preocupación y noches en vela tanto para quienes aspiran al tan ansiado 10 como para los que buscan arañar un aprobado. De entre estos casos destacan los exámenes que marcan el final de una etapa, como los exámenes de final de carrera, las oposiciones o la temida Prueba de Acceso a la Universidad o Selectividad.

Tanto si quienes  estáis leyendo esto sois padres en busca de orientación o consejo sobre cómo podéis echar una mano a vuestros hijos como si sois estudiantes en busca de algún truco o atajo para estudiar o mejorar el rendimiento en los exámenes, trataremos de resolver vuestras dudas a continuación.

Comenzaremos con los principales consejos que podemos recomendar para facilitar y mejorar los resultados del estudio.

1. Conócete a ti mismo.

La memoria no es un almacén fijo en el que entran datos indiscriminadamente. Cada estudiante tiene preferencia por un tipo de información (Visual, escrita, oral…) y un método de entrada diferente (Leer, escribir, repetir en voz alta…). De modo que si estudiar leyendo página tras página y memorizando no es lo tuyo, ¡Desata tu creatividad! Pide a tus padres que te escuchen mientras les recitas lo que has estudiado, imagina que estás preparando una clase o una conferencia sobre el tema, dibuja, haz esquemas, mapas mentales o cualquier cosa con la que te sientas cómodo. El estudio será más ameno y dará mejores resultados.

2. Fija una rutina de estudio.

En muchas ocasiones perdemos bastante tiempo con los preparativos previos al estudio. Nos levantamos al baño o a la cocina, buscamos qué música poner, encontramos cualquier motivo para justificar que es mejor poner otra canción, buscamos los apuntes, los ordenamos, vamos a por una botella de agua, … Hay muchísimos ejemplos de conductas  y rituales con las que perdemos tiempo de estudio. Tener una rutina fija nos ayuda a evitar estas conductas que aparecen casi sin darnos cuenta, cuando no tenemos ganas de estudiar.

3. Trata de que las sesiones de estudio sean cortas e intensas.

Nuestro cerebro tiene un comportamiento muy similar al de los músculos, se fatiga y necesita descanso. No es posible mantener la máxima concentración en una tarea que no nos apasiona durante más de 45 minutos aproximadamente. Por tanto es necesario que el estudio se adapte a ello. En la mayoría de ocasiones resulta muchísimo más eficiente estudiar en dos sesiones de entre 45 y 60 minutos, con descanso intermedio y poniendo toda nuestra atención que en una única sesión de 180 minutos sin pausa. Por tanto trata de sacarle el mayor partido a tu tiempo y asegúrate de darte por lo menos de 15 a 20 minutos de descanso.

4. Utiliza todos los trucos que quieras para memorizar.

Hay datos que vas a tener que memorizar sea cual sea tu preferencia de estudio, las fechas o los nombres de los autores son un claro ejemplo de ello. Sin embargo, existen una gran cantidad de pequeños trucos que puedes emplear para que te resulte más sencillo, llamadas asociaciones o mnemotecnia.

Para recordar fácilmente los nucleótidos del ADN y su interacción podemos aprender la siguiente frase:

Accidente de Tráfico, Guardia Civil.

Adenina interacciona con Timina.

Guanina interacciona con Citosina.

Cuando estudiamos posiciones geográficas podemos asociarlas con lugares conocidos como por ejemplo habitaciones de nuestra casa. Así, la Comunidad Valenciana podría ser nuestra habitación, con Castellón siendo el escritorio, Valencia la cama y Alicante la puerta. Mientras tanto, Murcia podría corresponder al baño y Cataluña al pasillo. Esto nos ayuda a interpretar las posiciones relativas utilizando entornos que conocemos.

Otras técnicas incluyen la formación de historias con las palabras clave que debemos estudiar o la formación de palabras con las letras o sílabas iniciales de cada palabra esencial.

5. Recompensa tu esfuerzo.

Está claro que la recompensa del estudio es sacar una buena nota en la prueba, pero nuestra motivación no siempre funciona de forma tan racional. Es necesario permitirnos un respiro, un capricho o una siesta tras una sesión de estudio especialmente productiva. Esto nos ayuda a relajarnos y a asociar las sesiones en las que hayamos rendido bien con una sensación positiva, que nos mantiene motivados.

6. Sé positivo, no te obsesiones y contesta lo fácil primero.

Muchas veces nos encerramos en casa o en la biblioteca a estudiar todo el día sin descanso y no nos damos cuenta de que no hay mayor error que ese antes de un examen. Esta es una conducta que nos fatiga en exceso y nos vuelve algo paranoicos y poco realistas en cuanto al nivel de conocimiento que tenemos sobre la materia. Surgen dudas que antes no teníamos y nos liamos con conceptos que parecíamos dominar poco antes.

Es absolutamente imprescindible darle a nuestro cerebro algo más ligero en lo que pueda pensar mientras procesa toda la información que hemos estudiado. Mantener una conversación agradable, dar un paseo o especialmente realizar actividad física moderada tras el estudio ayuda a nuestro cerebro a asimilar más información.

Ya en el examen es importante desterrar los pensamientos negativos que digan que no hemos estudiado suficiente o que es un examen muy complicado y sustituirlos por autoinstrucciones que expresen confianza en nosotros mismos y nuestras capacidades.

Una técnica muy efectiva de superar los bloqueos de información (cuando sabemos que conocemos la respuesta pero no nos sale) es ir contestando otras preguntas que sean más sencillas primero. Esto libera tensión, nos da confianza y nos ayuda a liberar conceptos bloqueados.

¿Y qué podemos hacer los padres para ayudar?

  • Apoyad a vuestro hijo/a en lo que os pida y ofreced vuestra ayuda para que os recite el temario, os consulte datos o cualquier duda que pueda tener.
  • Tratad de no excederos con preguntas sobre cómo lleva el temario. En ocasiones pueden llegar a agobiar a los estudiantes algo inseguros o en pruebas con mucha materia.
  • Expresad verbalmente la confianza que tenéis en su capacidad de aprobar el examen.
  • Buscad la forma de que entiendan que os preocupa tanto o más su estado físico y mental que el resultado del examen.
  • En caso de dominar alguna de las materias que están estudiando, estad disponibles para ayudar en todo lo que podáis.
  • Tened paciencia con sus cambios de humor, su irritabilidad, su negativismo o su desesperación antes del examen.